Creo que lo menos simple sería pensar que la actual crisis económica y financiera fue debida a la quiebra de Lehman Brothers y el culpable de la misma, Bernard Madoff. En mi opinión la actual situación viene de atrás
Todos recordamos los años en los que el precio de la vivienda subía continuamente a una velocidad de vértigo. Quien más quien menos sabe de alguien que compraba un inmueble con el objetivo de venderlo a corto plazo obteniendo así unas elevadas ganancias. ¿Acaso hemos sido tan tontos de pensar que eso se iba a seguir produciendo hasta el fin de los tiempos?, ¿de verdad todos creíamos que en algún momento el precio de la vivienda dejaría, al menos, de subir?
Esto nos lleva a pensar por qué los bancos, los que suponíamos estaban dirigidos por personas solventes y que velaban por su buen funcionamiento a
largo plazo, dieron un exceso de préstamos, en cuanto a número y cuantía. ¿Pensarían ellos que los valores de los inmuebles subirían indefinidamente?, ¿por qué de dar inicialmente más del 100 por 100 del valor de tasación de unos inmuebles sobrevalorados han pasado a dar el 80 por ciento de un valor menor del de mercado, y de ahí han llegado a negar la concesión del crédito?
Hablando de los bancos, también nos podemos cuestionar cómo los Estados y la Unión Europea permite un sistema en el que el Banco Central Europeo presta millones de euros a los intermediarios financieros para que éstos compren deuda de los países con primas de riesgo más elevadas y obtengan unas rentabilidades del 5 y 6 por ciento a coste de los ciudadanos, o por qué el Gobierno de España va a prestar dinero a Bankia para poder mejorar su situación financiera a un tipo de interés inferior al que esta entidad obtiene comprando la deuda de países periféricos.
Creo que hay una diferencia considerable entre recortes y racionalización del gasto: Ahora, de repente nos preocupa que los funcionarios cumplan sus horarios y hagan bien su trabajo, que el sistema sanitario recete más de lo necesario y no emplee siempre genéricos, que las becas se utilicen para el fin
para el que están previstas y no sean un derroche de dinero a fondo perdido… ¿No habría sido más inteligente racionalizar ese gasto desde un principio, cuando la situación económica era buena?
Pienso que los cambios hay que realizarlos antes de que todo vaya mal; no es necesario llegar a una situación desesperada para tomar medidas, es más, las medidas tienen que adoptarse para evitar llegar a situaciones desesperadas, en las que es mucho más difícil pensar y encontrar la solución más adecuada.
¿Saldremos de la crisis? Sin duda. Pero las medidas que estamos tomando, como los excesivos recortes sin preocuparnos del crecimiento, las ayudas públicas a los bancos, el empeoramiento de los sistemas sanitario y educativo, son medidas cortoplacistas. Servirán para reducir el déficit y contentar a los mercados, pero conseguirán que la población se halle menos preparada para afrontar el futuro.
Ya cometimos el error de no diversificar y centrarnos, sobre todo, en el sector de la construcción. A tiempo estamos de no volver a caer en el mismo fallo.


