Archivos

Estimular a nuestro alumnado a aprender

Los alumnos de ahora, y los que han pasado por DECROLY en algún momento a partir de la fecha de su inauguración, han llegado a nuestro centro con diferentes  motivaciones y, a veces, sin ninguna

 

Motivar a los alumnos es una de las tareas más difíciles que tenemos que  llevar a cabo como educadores, y hay profesores que creen que podemosana-aguero hacer poco para motivar a los alumnos a aprender. Si bien es cierto que los alumnos llegan con experiencias educativas anteriores -tanto buenas como malas- y éstas influyen en ellos, los profesores debemos intentar que, en nuestro centro, esas vivencias educativas negativas adopten el signo contrario y, en consecuencia, resulten positivas.

 

¿Qué podemos tener en cuenta para lograr este fin?

 

Ø  Respetar a los alumnos, como individuos.

Ø  Fomentar el aprendizaje activo –participación de los alumnos en la clase-.

Ø  Desarrollar  “la motivación intrínseca” que les creará la necesidad de aprender a lo largo de toda su vida.

Ø  Mostrarse próximos al alumno

 

¿Qué diferencias hay entre la motivación extrínseca y la intrínseca?

 

Motivación extrínseca es la que proviene del entorno, de fuera de la persona. Cuando estamos motivados ana1extrínsecamente, esperamos recompensas: elogios, reconocimiento, notas altas, dinero, tiempo, créditos o algún otro incentivo. Por ejemplo, los profesores motivan  a los alumnos a asistir a clase con regularidad y a  mantener una participación activa, lo que les reporta una mayor puntuación. La motivación extrínseca  puede ser muy eficiente para fomentar el estudio y podemos utilizarla si sabemos lo que motiva a los alumnos; eso sí: hemos de hacerlo con cuidado. Por ejemplo, muchos alumnos se preocupan por sus notas, ya sea por el deseo de seguir en el centro, debido a la presión de sus padres, etc. y harán lo que sea para sacar buenas notas. Por lo tanto, si sabemos que las notas son importantes, podemos valernos de pruebas y trabajos para motivar a los alumnos a conseguir las capacidades y objetivos que esperamos que alcancen.

 

La motivación intrínseca viene desde dentro del individuo. Los alumnos en este segundo caso son los que ana2quieren aprender porque son curiosos, porque quieren mejorar, porque buscan el conocimiento y el simple hecho de aprender les satisface. Este tipo de motivación mantiene y fomenta el hábito del aprendizaje permanente.

 

Cuando los alumnos acaban su formación, las motivaciones externas, tales como las notas altas y reconocimientos, se van sustituyendo por otro tipo de metas más a largo plazo y, al mismo tiempo, van reduciéndose las recompensas inmediatas. Lo que la motivación intrínseca logra  es animarlos a seguir aprendiendo, con independencia de la compensación. Ésta ahora es  personal.

 

La clave reside en que sepamos qué podemos hacer para que nuestros alumnos se encuentren motivados en el aula y para fomentar la motivación intrínseca que – como ya hemos dicho- despertará en ellos la necesidad de continuar actualizándose a lo largo de  toda su vida.

 

En este sentido, ya tenemos recorrido parte del camino  pues sabemos que los alumnos en general responden de manera positiva a lo siguiente:

 

1.    Cursos bien organizados.

2.    Un profesor entusiasta con el material y con enseñar.

3.    Un profesor que muestra que le importa el alumno y su formación.

4.    Fijar objetivos y expectativas altas, pero alcanzables, para que los alumnos vean que están trabajando para objetivos concretos y viables.

5.    Dar normas claras.

6.    Después de corregir una prueba, dársela al alumno para que pueda ver sus fallos y tener la oportunidad de mejorar.

7.    En vez de hacer sólo una o dos pruebas por trimestre, hacerlas con  más frecuencia. Será más manejable lo que deben aprender y tendrán más ana3probabilidades de alcanzar los objetivos con éxito.

8.    Crear una comunidad de aprendizaje (cooperativa, colaborativa) en el aula; la interacción entre los alumnos es un factor motivador para muchos. Que los alumnos se sientan parte de esa comunidad es mejor que  hacer de ellos individuos aislados.

9.    Comentar en alto tanto los aciertos como los errores. Agradecer a los alumnos sus comentarios, su participación en el aula…

10. Enseñarles trabajos (de otros cursos) que tengan un buen nivel; esto favorece que ellos entiendan lo que se les exige.

11. Conocer a los alumnos y sus intereses. Si sabemos quiénes son nuestros alumnos y en lo que están involucrados, se puede adaptar la clase para conectar con sus intereses. Esto les ayuda a ver la relevancia del material y les invita a participar en el aula.

12. Utilizar métodos de enseñanza variados: si se utiliza siempre el mismo método para enseñar, las clases serán monótonas – tanto para el profesor como  para el alumno- lo que generará en los últimos una pérdida de  interés. Cuando sea posible, podemos cambiar “las rutinas” por ejemplo, podemos dividir a los alumnos en grupos, dar pequeñas charlas, entablar discusiones  o debates en clase, utilizar “case studies”, comentar noticias de prensa que tengan que ver con el modulo… La variedad hace que los alumnos se comprometan y por supuesto, se motiven.

 

Finalmente, cada uno de nosotros podría  listar las diferentes actividades que a lo largo de los años ha ido realizando con el objetivo de conseguir la motivación de sus alumnos. Sabemos que en algunos casos existe un límite y a veces nos sentimos cansados y frustrados. No obstante, es vital no abandonar, ¡hay que seguir intentándolo! Ellos aprecian nuestros esfuerzos.

You must be logged in to post a comment.