A las nuevas situaciones hay que nombrarlas de alguna manera; ante esta abundancia de datos e información a raudales aparece un nuevo concepto: infoxicación
En mi caso, el término INFOXICACIÓN no había llegado a mis oídos hasta hace poco tiempo, pero sí que soy conocedora de lo que es, bueno… más bien, de lo que
pasa.
Pongo un ejemplo cotidiano: vamos al médico por un problema muy básico, nos dice que tenemos que hacer una analítica de “Esinófilos”. Lo siguiente, en cuanto llegamos a casa, es coger el portátil, a nuestro amigo Google con Wikipedia y… en poco tiempo nos creemos unos expertos de lo que nos pasa, podemos elegir entre 10 o 20 tratamientos y tenemos a nuestra disposición la opinión de cientos de personas; eso para empezar. Si la idea nos sigue dando vueltas en la cabeza y continuamos investigando, a los pocos días nos damos cuenta de que hemos mirado-comentado varios foros, estamos registrados en canales RSS y nos llega información en tiempo real de los últimos estudios en EEUU sobre Esinófilos -además traducidos a varios idiomas-. Y todo esto, por supuesto, ¡sin tener el resultado de la analítica! El final de la historia, es que a los 15 días vamos a recoger nuestra analítica y el doctor nos informa de que no somos alérgicos, o sí, y en tal caso nos ponen el tratamiento correspondiente.
Esta narración rápida, que incluso puede resultar cómica, de una situación habitual me ayuda a explicar el concepto de INFOXICACIÓN. El término data de 1970 y fue expuesto por ALVIN TOFFER, escritor y futurista doctorado en Letras, Leyes y Ciencia, conocido por sus
discusiones acerca de la revolución digital, la revolución de las comunicaciones y la singularidad tecnológica.
Definiciones: (Fuente-Wikipedia)
· Sobrecarga informativa, concepto generalmente usado para nombrar al conjunto con varias formas de comunicación por computadora.
· Se refiere al estado de contar con demasiada información para tomar una decisión o permanecer informado sobre un determinado tema.
· Grandes cantidades de información histórica para analizar, una alta tasa de información nueva, contradicciones en la información disponible, una relación señal-ruido baja, dificultando la identificación de información relevante para la decisión, o la ausencia de un método para comparar y procesar diferentes tipos de información pueden contribuir a este efecto”.
Para mí la infoxicación es una de esas “buenas enfermedades” que sufre la sociedad, y la considero “enfermedad” porque llevada a su extremo, como todo, puede derivar en un problema, y “buena” porque las facilidades de comunicación, accesibilidad a la información, noticias en tiempo real, posibilidad de compartir experiencias… nos resulta cercana y cómoda. Antaño, para documentarse sobre un tema, necesitábamos invertir mucho más tiempo y dinero.
Pero ¡cuidado! este fenómeno de multiplicación de la cantidad de información que existe en el mundo se ha venido a llamar la ‘explosión de la información’, aunque más bien debería llamarse la ‘explosión de la desinformación’, pues en ocasiones es indigerible e induce a confusión.
Siguiendo con el primer ejemplo expuesto, días después de nuestra analítica, seguimos recibiendo información sobre los Esinófilos en nuestro portátil, tan continuadamente que llega a saturarnos, al final esta información es molesta, nos hace perder tiempo, nos agobia.
A lo largo del día, recibimos datos y noticias constantemente que no sólo provienen de los medios de comunicación, las empresas, webs, blogs, instituciones… sino que a su vez también generan una gran variedad de contenidos cada día: comunicados, noticias, novedades…
Hoy en día hay más medios de comunicación, más canales, más formatos, más de todo. Es IMPRESCINDIBLE que, como consumidores que somos, apliquemos nuestros propios criterios y barreras para recibir sólo la información que realmente nos interesa y evitar “infotoxicarse” con contenidos innecesarios y de baja calidad.



