Los proyectos Grundtvig, no solamente han creado lazos profesionales, sino también personales entre los participantes. En aquel curso compartimos experiencias profesionales y conocimientos, pero también surgió una amistad para siempre, entre algunos de los participantes, que se ha visto reforzada el pasado mes de julio.
En febrero de 2009, Pedro Cuesta Alonso, jefe de estudios de DECROLY y yo, en mi condición de coordinadora de proyectos Europeos, participamos en un proyecto Grundtvig, “TRAINING PATH ON STRATEGIES FOR PREVENTING AND COMBATING PEER VIOLENCE AND BULLYING PHENOMENA”, en la ciudad italiana de Roma. Durante una semana, ente los días 8 y 14, participamos profesores y otros profesionales docentes de Alemania, Reino Unido, Rumanía y Malta. Por España intervinimos, además de Pedro y yo, la gaditana Montserrat Tisis Granero, profesora de la E.O.I de Cádiz.
El curso que sustentó este programa Grundtvig fue muy interesante y productivo, profesionalmente hablando. Pero,
como suele ser habitual en estos casos, la parte social y cultural del mismo nos proporcionó un estupendo valor añadido. Se creó una gran empatía, en general. Especialmente bonita fue nuestra relación con las profesoras maltesas Maria Lourdes Attard y Shirley Mercia. Congeniamos mucho y, pronto, nos dimos cuenta de que teníamos cosas en común. Durante la semana que permanecimos en Roma, fuimos construyendo una amistad que, posteriormente, hemos mantenido e intensificado desde entonces, a través de contactos vía Facebook.
El destino nos llevó, de nuevo, a Pedro y a mí a Malta, un año después. Elegimos la Universidad de Malta para impartir docencia durante una semana, becados por el programa sectorial ERASMUS. Una vez en Malta, contactamos con Maria Lourdes y Shirley y nos encontramos de nuevo. ¡Qué alegría! Nos invitaron a sus casas y nos presentaron a sus familiares y amigos; nos enseñaron el país; en fin, actuaron de anfitriones, compartiendo esa condición con nuestros colegas de la universidad.
En un contexto más familiar, Nicholae, sobrino de Lourdes, de una edad similar a la de mi hijo Alfonso, estaba ansioso por viajar a España y en concreto a Santander. Ese interés procedía de haber visionado un PowerPoint de presentación de DECROLY y Cantabria por el que había quedado fascinado por nuestra tierruca. Les propuse hacer un intercambio con mi hijo, y así Nicholae visitaría nuestra tierra y mi hijo tendría la oportunidad de viajar a Malta y conocer otro país, otra cultura, otras gentes. En definitiva tener una experiencia vital.Pues, ¡dicho y hecho! En Julio, Nicholae Aquilina decidió venir a Santander y conocer a mi hijo. Aprovechando que venía Nicholae se apuntaron, también, Maria Lourdes y Shirley, quienes pasaron cuatro días fantásticos con nosotros. Ya en Agosto, mi hijo viajó a Malta y ha regresado encantado de aquel país, así como del estupendo acogimiento por parte de todo el mundo. Llegó a sentir que formaba parte de esa familia, como creo que Nicholae, también, lo sintió con nosotros.
Alfonso, desde la edad de 8 años, va a Inglaterra todos los veranos a practicar su inglés. Sin embargo, ahora se le brindaba la oportunidad de ir a un país mediterráneo a practicar el idioma, con una persona de su edad, con la que podría compartir sus inquietudes y, a la vez, divertirse mientras practica esa lengua tan importante hoy en día. Y todo ello, en un contexto ideal, pues las relaciones entre ambas familias son excelentes.
Pues, ¡dicho y hecho! En Julio, Nicholae Aquilina decidió venir a Santander y conocer a mi hijo. Aprovechando que venía Nicholae se apuntaron, también, Maria Lourdes y Shirley, quienes pasaron cuatro días fantásticos con nosotros. Ya en Agosto, mi hijo viajó a Malta y ha regresado encantado de aquel país, así como del estupendo acogimiento por parte de todo el mundo. Llegó a sentir que formaba parte de esa familia, como creo que Nicholae, también, lo sintió con nosotros.
Tal ha sido la experiencia, que a través de Facebook y telefónicamente, Nicholae y Alfonso ya están haciendo planes para el año que viene. El balance ha sido tan positivo, que solamente tengo palabras de agradecimiento para el programa Grundtvig, por la oportunidad que me ha brindado para conocer a esa gente tan maravillosa y que formarán parte de mi vida, y en la de mi familia, para siempre.





¡Qué maravilla! Enhorabuena por esa experiencia tan preciosa.Ojala Alfonso y Nicholae continúen, también, con esta amistad que han iniciado.